Luego del descanso de vacaciones de invierno, las niñas, niños y jóvenes deben retornar a clases, con nuevos desafíos para terminar el año. Muchos deben mejorar sus notas para finalizar el segundo semestre de manera satisfactoria, y es aquí donde surgen diversos problemas de salud, tales como la ansiedad y el estrés.

Esperanza Garrido, psicóloga Clínica Infanto-juvenil, trabaja en el Programa de Apoyo a la Salud Mental Infantil de la Dirección de Salud Comunal y explica que este tipo de casos es muy frecuente tanto en niños como en jóvenes. “Los niños y niñas experimentan ciertas sintomatología, las cuales se presentan no sólo el segundo semestre, sino también antes de cada proceso educativo. Por ejemplo, se ponen reacios a levantarse, presentan llanto explosivo, un poco a resistirse a integrarse al contexto escolar, especialmente si es nuevo en la escuela”.

La profesional explica que en este ámbito es importante que los padres observen las actitudes de sus hijas e hijos, ya que “se presentan introvertidos. Se observa un cambio en el ánimo del menor, lo cual está relacionado con la ansiedad escolar”.

Rutinas muy definidas

Los padres juegan un rol fundamental. Antes que se inicie el segundo semestre, es importante definir las rutinas, por ejemplo, “establecer horarios de descanso, especialmente de 8 horas o más, la alimentación e incluso el trayecto de la casa a la escuela puede generar un estrés en el menor si los padres salen tarde”.

La especialista recomienda crear hábitos de estudios, evitando la sobrepresión para que las niñas y niños logren un buen rendimiento y no se frustren. Si bien el estudio es una responsabilidad importante, las actividades de un menor no deben resumirse sólo a estudiar, es necesario que las niñas, niños y jóvenes jueguen, compartan y practiquen deportes.