📍 Quinta de Recreo Royal – Calle Corta #671, Barrio Cóndores de Chile, El Bosque, Santiago.

En 1962, mientras Chile vibraba con su histórica participación en el Mundial de Fútbol, Sergio González y su medio hermano Juan Ormazábal comenzaron a construir un legado en lo que entonces era una zona de fundos y parcelas: el actual Barrio Cóndores de Chile, en la comuna de El Bosque.

En el lugar que hoy conocemos como Calle Corta —antes llamada Clara Solovera, en honor a la escritora, poetisa y compositora chilena—, levantaron con sus propias manos lo que primero fue una bodega de vinos del sur: Viú, Jaque, Lomas de Portezuelo. Con el tiempo, y tras obtener la patente de “quinta de recreo”, el lugar se transformó en un verdadero centro de vida barrial.

Fue con la ayuda de un hombre solidario, conocido como Monarde, que lograron construir las primeras estructuras. Poco a poco, la quinta se convirtió en un espacio de encuentro, música, bailes y tradición, que muy pronto se convirtió en el corazón del barrio.

Así lo recuerda Alicia Rodríguez, esposa de Don Sergio, quien con profundo cariño mantiene viva la memoria de este emblemático lugar.

“Aquí nacieron muchas parejas”, cuenta Alicia. “Algunas siguen juntas hasta hoy, y ahora sus nietos vienen a conocer el lugar donde comenzó todo”.

Uno de los capítulos más entrañables fue el de los “lunes populares”. “Mientras otros hablaban de San Lunes, aquí les dábamos comida y cariño”, dice. Ella misma preparaba pantrucas, porotos con rienda, caldo de patitas… “No llegaban a trabajar, pero aquí sí encontraban un plato caliente”. Un gesto sencillo, pero profundo, que convirtió a la Quinta en un refugio de dignidad y solidaridad.

Los viernes se llenaba de parejas que celebraban su matrimonio. Los sábados, los clubes deportivos y vecinos bailaban hasta la madrugada. La Quinta de Recreo Royal no fue solo un negocio: fue familia, fue fiesta, fue memoria.

Hoy, aunque Don Sergio ya no esté, su legado permanece. La Quinta sigue en pie, sostenida por el amor de Alicia y el afecto del barrio. Porque este lugar nunca fue solo suyo. Fue del barrio. Es de todos.

 

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