En octubre de 1973, la dictadura recién instalada se desplegaba con listas en mano y órdenes de castigo. En la Villa Cuatro Estrellas, la violencia golpeó con fuerza.
Allí vivían los hermanos Valdivia Vásquez.

✦ Víctor Eduardo, 18 años.
✦ Segundo Fernando, 20 años.
✦ Miguel Ángel, 16 años.

El 21 de octubre fueron sacados de su casa por tropas del Regimiento de Infantería de San Bernardo. No había crímenes, no había juicios: solo la decisión de hacerlos sufrir.

Fueron golpeados, quemados con cigarrillos, cortados con yataganes. Después, trasladados al pie del cerro Chena. Los obligaron a correr. Los soldados dispararon.

Segundo y Miguel murieron en el lugar.

Víctor, herido de bala, fingió estar muerto. Logró arrastrarse hasta la Panamericana, en el lugar unas manos solidarias lo llevaron al Hospital Parroquial de San Bernardo, donde lo operaron de urgencia.

Pero su suerte duró poco. El 22 de octubre, a plena luz del día, carabineros entraron al hospital y lo sacaron a la fuerza. Su hermana Patricia y los médicos nada pudieron hacer. Desde ese momento, Víctor permanece desaparecido.

Su madre Gladys Vásquez inició un peregrinaje interminable. Recorrió comisarías, cuarteles, ministerios y el Instituto Médico Legal. Solo encontró evasivas, silencio y urnas selladas con los cuerpos torturados de Segundo y Miguel, de Víctor nunca más supo.

Casi 50 años después, la justicia alcanzó al ex capitán de carabineros Hugo Jesús Medina Leiva, quien fue condenado a 6 años y un día por el secuestro calificado de Víctor Valdivia Vásquez. Una justicia tardía, incompleta, pero necesaria.

Hoy, la memoria de los 3 hermanos de la Villa Cuatro Estrellas persiste. Su historia, como la de cientos de niñas, niños y jóvenes ejecutados durante la dictadura, sigue viva en la lucha de sus familias y en esfuerzos colectivos como el libro “Rompiendo el silencio” (2023), publicado por la AFEP con apoyo del Ministerio de las Culturas la Artes y el Patrimonio.

Recordar es resistir. Nombrarlos es justicia.

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