En mayo de 1910, desde una oficina en la calle Bandera 210, el agente Julio Hudson lanzó un documento que hoy es una pieza de culto para la historiografía urbana: el folleto de la Población Villa Italia.
Este registro, que actualmente se conserva en la Widener Library de la Universidad de Harvard, detalla el loteo de las hijuelas 2 a 8 del antiguo fundo La Esperanza. En aquel entonces, el terreno pertenecía a la Comuna de La Granja (Departamento de La Victoria); hoy, esos trazos definen la identidad de las comunas de La Cisterna y El Bosque.
Impreso en la mítica Imprenta Barcelona, este folleto es mucho más que un papel publicitario: es uno de los testimonios más precisos sobre cómo comenzó la urbanización en el sur de la capital.
Un programa de ciudad en miniatura
El documento de Villa Italia no se limitaba a vender tierra; proponía un estilo de vida. El folleto incluía:
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Planos detallados del loteo.
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Fotografías del acceso principal y panorámicas del sector.
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Descripciones minuciosas de servicios, calles y quintas.
La estructura era ambiciosa: cada hijuela abarcaba 80.000 metros cuadrados (unas $5\frac{1}{2}$ cuadras), organizadas en sectores de sitios y quintas. El corazón del proyecto era una plaza de más de 2.000 metros cuadrados, densamente plantada de pinos, que servía como eje ordenador de toda la comunidad.
La batalla por la medida: Varas vs. Metros
Un detalle fascinante que revela el folleto es la resistencia cultural al cambio de sistema de medición. En 1910, Chile vivía una transición técnica:
La administración de la Población Villa Italia manifestaba abiertamente su deseo de desterrar el uso de la «vara», por considerarla una medida anticuada que debía desaparecer del comercio.
Sin embargo, el mercado mandaba. Para que los compradores pudieran comparar precios con otros loteos, la empresa tuvo que ceder y publicar las dimensiones en varas. El folleto incluso incluía ejercicios pedagógicos para explicar que la diferencia entre una vara cuadrada y un metro cuadrado era de casi el 50%, buscando proteger al comprador de confusiones en esa época de cambio de paradigmas.
El mercado del suelo en 1910
Para quienes buscan entender la economía de la época, las cifras son reveladoras. Los sitios se ofrecían desde las 500 varas (aprox. 600 metros cuadrados) con las siguientes condiciones:
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Precio: $1.10 la vara.
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Financiamiento: 24 mensualidades de $20.
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Interés: 3% semestral.
Estas reglas y retóricas de venta nos demuestran que, ya en el centenario de la República, el suelo del sur de Santiago tenía un mercado consolidado y una visión de futuro que terminaría por dar forma a la metrópoli que conocemos hoy.
Fuentes:
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Población Villa Italia. La Cisterna (1910), Harvard University, Widener Library.
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Germán Hidalgo y Waldo Vila, Calles –que fueron– caminos.









