En el año 1966, se promulgó la Ley General de Cooperativas. Mientras las autoridades debatían soluciones, 254 familias de El Bosque tomaron un camino inédito: crearon la cooperativa "La Casa Propia Limitada". Con un préstamo de 13 millones de escudos del Estado, compraron un antiguo manzanal y diseñaron 254 casas idénticas, distribuidas por sorteo. Así nació la Villa John Kennedy, un barrio que llevaría el nombre del presidente estadounidense en agradecimiento por las políticas de vivienda que inspiraron su modelo. Lo extraordinario no fue la uniformidad de las fachadas, sino el proceso autogestionado: los vecinos supervisaban cada etapa de la construcción. La sede vecinal, una estructura de madera aún en pie, almacenaba materiales y albergaba asambleas donde se tomaban decisiones clave. Hasta las terminaciones —techos, ventanas— las negociaron colectivamente con la constructora para abaratar costos. "Nos sacamos la mugre", confiesa Ricardo Arredondo (87), uno de los fundadores. "Pagábamos 200 escudos mensuales... Muchos no durmieron pensando en las cuotas. Pero sabíamos que estábamos construyendo algo más que casas: estábamos levantando la Villa John Kennedy".
Accesibilidad