Así es, una de las primeras viñas chilenas que alcanzó fama internacional tenía su producción en las tierras de nuestra querida comuna, El Bosque. Corría la última década del siglo XIX cuando Manuel José Benítez Rodríguez (1840 - 1915), alcalde, regidor y diputado por Melipilla, experto en agricultura y administrador de fundos, obtuvo la propiedad de un terreno ubicado a 10 kilómetros al sur de Santiago, al oriente del camino La Polvareda (actual Gran Avenida). El predio partía por el norte “desde la calle de por medio de la Chacra Lo Lillo, al sur la Chacra de Reinoso, al oriente Los Morros, al poniente el Fundo San Luis” (Observatorio, Los Morros, Lo Martínez, Gran Avenida). Don Manuel J. Benítez construyó aquí sus bodegas, la casa patronal, además de la viña que aprovechó las aguas de la canalización del río Maipo, ya que uno de los brazos del canal San Pedro pasaba justo por sus tierras, asegurando el riego necesario. Conocida como la chacra Lo Benítez, el terreno tenía una extensión de 108 hectáreas, de las cuales casi 60 estaban plantadas con vides de origen francés, divididas en 21 cuarteles, produciendo cepas Cabernet Sauvignon, Cot, Pinot Noir, Semillón, Petit Verdot y Romano. Su gran extensión servía de hospedaje para quienes emprendían viaje hacia el sur o debían desarrollar tareas en esta parte de la región, como fue el caso del astrónomo Alfredo Weber, enviado aquí por el director del Observatorio Astronómico Nacional, Friederich Ristenpart, a realizar las labores de saneamiento hídrico, arbolado y nivelación previas a la construcción del OAN El Bosque. La calidad de los vinos de Viña Benítez la llevó a recibir una gran cantidad de premios y reconocimientos en diferentes exposiciones y concursos internacionales, como el primer lugar en la primera exposición vitivinícola que se organizó en nuestro país en 1881, además de medallas en París y Barcelona en los años 1884, 1888 y 1889. Por más de 30 años, la Viña Benítez fue parte del proceso de modernización de la industria vinícola del país y tempranamente pasó a formar parte del auge exportador que tuvo este producto nacional, uno de los de mayor prestigio a nivel internacional. La historia de la Viña Benítez nos permite reconocer el pasado rural que tuvo nuestra comuna y valorar el tremendo esfuerzo que hicieron los primeros habitantes por emprender en una industria que se abría al mundo gracias a su gran calidad. También nos permite mirar El Bosque con una perspectiva distinta, quizás más parecida a aquellas comunas de la ciudad que hasta hoy aún poseen bodegas, industria vinera activa o vestigios arquitectónicos que evidencian su desarrollo.
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